viernes, 27 de febrero de 2015

PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA

Aprendizaje cuántico

 Basados en las investigaciones en el cerebro se creó lo que llaman el aprendizaje cuántico que es una filosofía y metodología para el aprendizaje efectivo y agradable en la escuela y el trabajo.

Se basa en la fórmula de E=mc² , en donde:  la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado y que llevado a nuestro campo sería nuestro cuerpo que es la masa de acuerdo con la cantidad de luz que es todo lo positivo en nosotros como la interacción, inspiración, armonía va a producir una energía radiante.

Este tipo de aprendizaje organiza su metodología en dos áreas principales: 

1.-  La ambientación: se refiere a la atmósfera interpersonal aprovechar todo lo que favorezca el ambiente sensación de seguridad de apoyo al alumno de relajación, lo que favorezca la exploración y curiosidad y el disfrute y reconocimiento de lo que se haga y el impulso por hacer cosas nuevas. 

2.- El área de los recursos es importantísima es el lugar en donde se aprende es el que invita a trabajar al alumno, incluye además de buena luz, temperatura confortable, espacio, material para el tema a tratar, si es posible música de acuerdo a la actividad pues estimula y favorece el funcionamiento del cerebro. Los apoyos visuales periféricos tales como colocar en los muros mapas esquemas dibujos, mapas mentales, estos tienen que ser llamativos, con letra grande y colocados para verse desde cualquier parte del salón, y frases que apoyen la autoestima, pensamientos positivos y valores.

Los ciclos de atención duran de 20 a 30 minutos, y se recuerda con mayor facilidad la primera y la última información por lo que conviene cambiar las actividades de la clase cada 20 minutos buscando que sean adecuadas para los visuales o los auditivos o los kinestésicos además de hacer recuentos de la información para reafirmar conocimientos y recuperar la atención.

Las técnicas de aprendizaje son las diferentes herramientas que se utilizan para tomar apuntes, leer memorizar, para mejorar la comunicación, creatividad, relaciones humanas, lectura rápida, como elaborar mapas mentales y toda una serie de elementos que apoyen el aprendizaje del alumno.

Y la metodología es decir las formas que ayuden al alumno a aprender de una manera agradable, práctica e inolvidable utilizando por ejemplo: juegos, simuladores es decir, hacer que una actividad parezca y se viva como real, metáforas por ejemplo poner un ejercicio en apariencia difícil pero que se sabe los alumnos podrán resolverlo para reforzar la autoestima y seguridad de los alumnos; visualización con la finalidad de llevar al alumno a una situación de logro esto requiere de un momento de relajación y ser guiados por el asesor si es 9 posible con música que favorezca el ambiente; y hacer que el alumno haga e intervenga activamente en su proceso de aprendizaje. 

El aprendizaje cuántico sugiere cuatro puntos para dar una clase 
1o. Marco de referencia, que es una idea general que ubica al alumno en el tema. 
2o. Multisensorial para los diferentes canales de acceso al cerebro de cada alumno.
3o. Fragmentada, abarcando por partes el tema, retomando cada parte hasta el fin. 
4o. Que la información sea repetida para reforzar el conocimiento. 



Analogía y Metáfora



Analogía y Metáfora by bettydom

Modelos educativos










CONSTRUCTIVISMO

Inteligencia Emocional



El concepto de  Inteligencia Emocional  ha llegado a prácticamente todos los rincones de nuestro planeta, en forma de tiras cómicas, programas educativos, juguetes que dicen contribuir a su desarrollo o anuncios clasificados de personas que afirman buscarla en sus parejas. 

Esta nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en nuestro trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo  y adoptar una actitud empática  y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.


La inteligencia más allá del intelecto

Gardner destaca dos tipos de inteligencia personal: la interpersonal, que permite comprender a los demás, y la intrapersonal, que permite configurar una imagen fiel y verdadera de uno mismo. De forma más específica, y siguiendo el sendero abierto por Gardner, Peter Salovey ha organizado las inteligencias personales en cinco competencias principales: el conocimiento de las propias emociones, la capacidad de controlar estas últimas, la capacidad de motivarse uno mismo, el reconocimiento de las emociones ajenas y el control de las relaciones.   

Las habilidades emocionales no sólo nos hacen más humanos, sino que en muchas ocasiones constituyen una condición de base para el despliegue de otras habilidades que suelen asociarse al intelecto, como la toma de decisiones racionales. El propio Gardner ha dicho que en la vida cotidiana no existe nada más importante que la inteligencia intrapersonal, ya que a falta de ella, no acertaremos en la elección de la pareja con quien vamos a contraer matrimonio, en la elección del puesto de trabajo, etcétera.

Pero Damasio fue un poco más allá, y logró concluir que los sentimientos juegan un papel fundamental en nuestra habilidad para tomar las decisiones que a diario debemos adoptar. En suma, muchas de las habilidades vitales que nos permiten llevar una vida equilibrada, como la capacidad para tomar decisiones, nos exigen permanecer en contacto con nuestras propias emociones.


Habilidad 1: autocontrol, el dominio de uno mismo
Los griegos llamaban sofrosyne a la virtud consistente en el cuidado y la inteligencia en el gobierno de la propia vida; a su vez, los romanos y la iglesia cristiana primitiva denominaban temperancia (templanza) a la capacidad de contener el exceso emocional. 
El enfado es una emoción negativa con un intenso poder seductor, pues se alimenta a sí misma en una especie de círculo cerrado, en el que la persona despliega un diálogo interno para justificar el hecho de querer descargar la cólera en contra de otro; la tristeza es un estado de ánimo que lleva a la gente a utilizar múltiples recursos para librarse de él, muchos de los cuales resultan poco efectivos. Por ejemplo, Diane Tice ha comprobado que el hecho de aislarse, que suele ser la opción escogida por muchos cuando se sienten abatidos, solamente contribuye a aumentar su sensación de soledad y desamparo.
Habilidad 2: el entusiasmo, la aptitud maestra para la vida


Por su poderosa influencia sobre todos los aspectos de la vida de una persona, las emociones se encuentran en el centro de la existencia; la habilidad del individuo para manejarlas actúa como un poderoso predictor de su éxito en el futuro. La capacidad de pensar, de planificar, concentrarse, solventar problemas, tomar decisiones y muchas otras actividades cognitivas indispensables en la vida pueden verse entorpecidas o favorecidas por nuestras emociones. 
Diversos estudios han trazado la correlación entre ciertas habilidades emocionales y el desempeño futuro de una persona. En síntesis, canalizar las emociones hacia un fin más productivo constituye una verdadera aptitud maestra. Ya se trate de controlar los impulsos, de demorar la gratificación, de regular los estados de ánimo para facilitar el pensamiento y la reflexión, de motivarse a uno mismo para perseverar y hacer frente a los contratiempos, de asumir una actitud optimista frente al futuro, todo ello parece demostrar el gran poder de las emociones como guías que determinan la eficacia de nuestros esfuerzos.


Habilidad 3: la empatía, ponerse en la piel de los demás

Algunas personas tienen más facilidad que otras para expresar con palabras sus propios sentimientos; existe otro tipo de individuos cuya incapacidad absoluta para hacerlo los lleva incluso a considerar que carecen de sentimientos. Peter Sifneos, psiquiatra de Harvard, acuñó el término “alexitimia”, que se compone del prefijo a (sin), junto a los vocablos lexis (palabra) y thymos (emoción), para referirse a la incapacidad de algunas personas para expresar con palabras sus propias vivencias. Así, al no tener la menor idea de lo que sienten, los alexitímicos se encuentran completamente desorientados con respecto a los sentimientos de quienes les rodean. 


La palabra empatía proviene del griego empatheia, que significa “sentir dentro”, y denota la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona.  A lo largo de la vida, esa capacidad para comprender lo que sienten los demás afecta un espectro muy amplio de actividades, que van desde las ventas hasta la dirección de empresas, pasando por la política, las relaciones amorosas y la educación de los hijos. 
Finalmente, las investigaciones sobre la comunicación humana suelen dar por hecho que más del 90% de los mensajes emocionales es de naturaleza no verbal, y se manifiesta en aspectos como la inflexión de la voz, la expresión facial y los gestos, entre otros.  Este dato parece sugerir que la empatía favorece el rendimiento escolar o, tal vez, que los niños empáticos son más atractivos a los ojos de sus profesores.

Inteligencia emocional para el trabajo

Una persona que carece de control sobre sus emociones negativas podrá ser víctima de un arrebato emocional que le impida concentrarse, recordar, aprender y tomar decisiones con claridad. 
El tiempo de los jefes competitivos y manipuladores, que confundían la empresa con una selva, ha pasado a la historia. La nueva sociedad requiere otro tipo de superior cuyo liderazgo no radique en su capacidad para controlar y someter a los otros, sino en su habilidad para persuadirlos y encauzar la colaboración de todos hacia unos propósitos comunes.
Por otra parte, y de forma más general, la eficacia, la satisfacción y la productividad de una empresa están condicionadas por el modo en que se habla de los problemas que se presentan. Aunque muchas veces se evite hacerlo o se haga de forma equivocada, el feedback constituye el nutriente esencial para potenciar la efectividad de los trabajadores. 

Conclusión

Los estragos que la ineptitud emocional en el mundo son más que evidentes. Basta con abrir un diario para encontrar consignadas las formas de violencia y de degradación más aberrantes, que no parecen responder a ninguna lógica. 
La abundante base experimental existente permite concluir que, si bien todas las personas venimos al mundo con un temperamento determinado, los primeros años de vida tienen un efecto determinante en nuestra configuración cerebral y, en gran medida, definen el alcance de nuestro repertorio emocional. Pero ni la naturaleza innata ni la influencia de la temprana infancia constituyen determinantes irreversibles de nuestro destino emocional. La puerta para la alfabetización emocional siempre está abierta y, así como a las escuelas les corresponde suplir las deficiencias de la educación doméstica, las empresas y los profesionales que quieran lograr el éxito en el entorno de especialización y diversidad que caracteriza al mundo moderno deben tener consciencia de sus emociones y dotarlas de inteligencia.




jueves, 26 de febrero de 2015

Los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz

                                                       
No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento. La filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:



1. Sé impecable con la palabra.
Las palabras poseen una gran fuerza creadora, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Las palabras son mágicas: de la nada y sin materia alguna se puede transformar lo que sea. El que la utilicemos como magia blanca o como magia negra depende de cada quién. Las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día.
Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo. La propuesta de Miguel Ruiz es, por tanto: "Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti".

2. No te tomes nada personalmente.

Cada quién vive su propia película en la cual es protagonista. Lo que los demás dicen o hacen es una proyección de su propia realidad, de su propio sueño.  La opinión que tienes acerca de ti mismo podría no ser necesariamente cierta. Por eso no debes tomarte a pecho lo que te dice tu propia mente. 


Comprender y asumir este acuerdo nos aporta una enorme libertad. "Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti las demás personas. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas propias. 

3. No hagas suposiciones.
Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. Y no siempre es positiva o está guiada por la confianza o el amor, sino más frecuentemente por el miedo y nuestra propia inseguridad.
"La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras... e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular", insiste Miguel Ruiz. En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza... y la aceptación.

4. Haz siempre lo mejor que puedas.

El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Hacerlo lo mejor posible no significa que tú y yo tengamos que hacerlo de la misma manera, ni siquiera que mi respuesta en estos momentos sea la misma que en otro que me siento cansada, o no he dormido bien.


Se podría decir que en cada momento de nuestra vida somos diferentes, en unas circunstancias y con unas limitaciones concretas. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas... dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general. 

Con la práctica será cada vez más fácil hasta que, sorpresa, la identificación es prácticamente completa y los cuatro acuerdos forman parte de nuestra manera de ser. 

Sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria, para nosotras mismas y para las demás personas que nos rodean.




Neuroplasticidad


Como concepto significa moldear la mente, al cerebro a través de  una actividad.

La neuroplasticidad es la posibilidad que tiene el cerebro para adaptarse a los cambios o funcionar de otro modo modificando las rutas que conectan a las neuronas. Esto genera efectos en el funcionamiento de los circuitos neurales y en la organización del cerebro.

La neuroplasticidad positiva crea y amplia las redes, la negativa elimina aquellas que no se utilizan. La neuroplasticidad puede dividirse por sus efectos en cuatro tipos:

Neuroplasticidad reactiva: para resolver cambios ambientales de corta duración.

Neuroplasticidad Adaptativa: modificación estable de una ruta de conexiones que se genera con la memoria y el aprendizaje.

Neuroplasticidad  reconstrutiva: recupera  parcial o totalmente las funciones perdidas.

Neuroplasticidad evolutiva: proceso de maduración en virtud del cual los patrones de conexión son modificados por la influencia ambiental predominante.

Una persona estimulada por la percepción desarrolla más conexiones que otra menos receptiva. Entonces, el saber, el conocimiento, crea estas conexiones, y ocupa espacio: hace crecer el volumen del cerebro.

Las neuronas son estructuras muy especializadas, resistentes al cambio, integradas en redes distribuidas que experimentan cambios dinámicos a lo largo de la vida. Estos cambios en la conectividad funcional de redes neurales pueden seguirse de cambios estructurales más estables. Por lo tanto, el cerebro está continuamente sometido a una remodelación plástica.

La plasticidad no es un estado ocasional del sistema nervioso, sino el estado de normalidad del sistema nervioso durante toda la vida. No es posible comprender el funcionamiento psicológico normal, ni las manifestaciones o consecuencias de la enfermedad, sin considerar el concepto de plasticidad cerebral.


El reto es comprender los mecanismos y las consecuencias de la plasticidad para modularlos, suprimiendo unos y potenciando otros, a fin de promover cambios adaptativos en el cerebro de cada individuo. El comportamiento, la neuroestimulación y las intervenciones dirigidas con neurofármacos pueden modular la plasticidad y promover resultados deseables para cada individuo.